El sistema educativo neozelandés se ha convertido en los últimos años en uno de los más avanzados del mundo. Situado en los primeros puestos del Informe PISA, constituye un ejemplo de integración cultural, por su esfuerzo por recuperar y preservar la cultura maorí, y de innovación pedagógica, por su fomento de la flexibilidad pedagógica y la creatividad. Este auge es consecuencia de las reformas llevadas a cabo en la década de los años noventa. Te explicamos sus principales características, que pueden servirnos para reflexionar acerca de nuestro sistema de enseñanza y las medidas que ayudarían a mejorarlo.

 

DIEZ PILARES DEL SISTEMA EDUCATIVO NEOZELANDÉS

 

1. La educación es gratuita y accesible a todos. Los niños deben asistir a la escuela de los 6 a los 16 años, pero la mayoría comienza a los 5 y continúa hasta los 19. Durante estos años cursan los ciclos de Primaria (de 5-6 a 12 años) y Secundaria (de 13 a 18-19). La educación en estas etapas es gratuita. El Gobierno, además, dispone de un programa de educación a distancia para aquellos alumnos que, por distintos motivos, no pueden asistir a los centros educativos. Da cobertura a más de 24.000 alumnos de preescolar, Primaria y Secundaria.

 

2. La escuela pública es la opción mayoritaria. Aunque existe la escuela privada, la mayoría de los niños asiste a la escuela pública. Según datos de la OCDE, un 96% de los alumnos de Primaria y un 85 % de Secundaria opta por asistir a escuelas estatales. La enseñanza pública está muy valorada y es completamente laica.

 

3. Hay un Currículum Nacional, pero los docentes tienen flexibilidad para aplicarlo. El currículum es obligatorio para Primaria y los primeros cursos de Secundaria. Establece ocho áreas de aprendizaje: lengua, artes, salud y educación física, idiomas, matemáticas y estadística, ciencias naturales, ciencias sociales, y tecnología. Y cinco competencias básicas: pensamiento, uso de símbolos y textos lingüísticos; autogestión; relación con los demás; participación y contribución. Sin embargo, el Gobierno confía en la profesionalidad de los docentes y les permite adaptarlo a las necesidades de sus estudiantes.

 

4. Se da protagonismo al alumno. Desde el Estado se promueve un modelo de enseñanza que prepara y anima a los alumnos a resolver problemas por sí mismos, tratar la información, trabajar de manera colaborativa, crear e innovar. El objetivo es preparar a los estudiantes para el cambiante siglo XXI, y desarrollar todo su potencial.

 

5. Se promueve la innovación y la creatividad. El Gobierno fomenta entre los docentes el uso de metodologías enfocadas a un aprendizaje activo y a desarrollar capacidades como la de tomar decisiones, la creatividad y la autonomía en el aprendizaje. Esta apuesta va acompañada de formación a los docentes, que son liberados de sus clases para poder asistir a los cursos de capacitación.

 

6. La inversión en educación es muy alta y los docentes están muy bien valorados. Nueva Zelanda dedica a la educación un 7,3 % de su PIB, casi dos puntos por encima de la media de la OCDE (5,8 %) y tres más que España (4,3 %). A los profesores se los considera profesionales muy capacitados. Acceden a su puesto al cabo de tres años de estudios universitarios, dos de trabajo en escuelas bajo tutela de otro docente, y tras superar una prueba selectiva similar a las de los médicos internos residentes (MIR) y otros profesionales. Una vez registrados como profesores, cobran un sueldo de casi 45.000 euros (el salario medio del país es de 32.848 euros).

 

7. Hay un fuerte compromiso con la integración intercultural. Desde los años noventa, el Gobierno ha impulsado la participación de la comunidad maorí en el sistema educativo, y emprendido distintas acciones para salvaguardar su lengua y su cultura. Existe una red de escuelas para alumnos de 3 a 14 años conocida como Te Kura Kaupapa Maori, donde el maorí es la lengua vehicular y la educación se basa en la cultura y los valores maoríes. También existe una red de guarderías maoríes, la Kōhanga Reo, y tres centros universitarios, conocidos como Wānanga.

 

8. Las escuelas tienen autonomía y las familias participan en su gestión. Tanto los colegios de Primaria como los centros de Secundaria están dirigidos por un consejo de administración compuesto por el director, un miembro del equipo de profesores y varios representantes elegidos por los padres de la escuela.

 

9. La evaluación se considera una herramienta para planificar el futuro. Docentes y escuelas disponen de estándares claros a nivel nacional y herramientas para evaluar el aprendizaje de los alumnos, aunque se da mucha importancia al juicio y el conocimiento profesional del docente. Se entiende la evaluación como parte de un proceso de mejora continua. También hay sistemas para evaluar y asegurar la calidad de las escuelas. El Gobierno destina tres organismos a esta función: la Education Review Office (ERO), que evalúa e informa sobre el cuidado y la educación de los alumnos en las escuelas y guarderías; la New Zealand Qualifications Authority (NZQA), que vela por la calidad y el sistema de evaluación en los centros de Secundaria; y el New Zealand Teachers Council (NZTC), que se preocupa por mantener los estándares de sus profesores.

 

10. Se apuesta por las TIC para fomentar la autonomía de los alumnos. Las TIC se conciben como una herramienta para dar autonomía a los alumnos y estimularlos a buscar sus propias repuestas, desarrollar su creatividad y trabajar de forma colaborativa. Según la OCDE, Nueva Zelanda es uno de los países con más ordenadores por alumno en el aula: al menos un ordenador por cada estudiante en 2012.

 

Articulo tomado de: http://www.aulaplaneta.com/2015/05/21/noticias-sobre-educacion/las-diez-claves-de-la-educacion-en-nueva-zelanda-infografia/#sthash.JGcNTaR8.dpuf