Clintondale High School es un centro escolar situado en Clinton Township, a las afueras de Detroit, y se ha convertido en el primer colegio estadounidense que aplica la metodología de pedagogía inversa, o flipped classroom, en todos sus niveles y clases. Este sistema de trabajo, basado en cambiar el orden tradicional de las clases, ha supuesto toda una revolución en el centro. Alumnos y profesores destacan sus ventajas, los resultados académicos les avalan, más de 200 docentes de todo el mundo les han visitado para observar de cerca su modelo y cada vez son más las escuelas que se animan a probarlo.

 

La iniciativa partió de Greg Green, director del centro, preocupado por los malos resultados de sus alumnos y los altísimos porcentajes de fracaso escolar y suspensos, con ratios cercanas al 50%. Se dio cuenta de que, si seguían haciendo lo mismo, obtendrían los mismos resultados, así que decidió que la clave era innovar. Curiosamente, la idea para conseguirlo surgió del béisbol, ya que Greg realizaba videos explicativos en Youtube como este sobre técnicas de lanzamiento y tácticas de juego para el equipo de su hijo. Así durante los entrenamientos los niños podían centrarse en practicar, porque la teoría ya la habían asimilado.

 

El director, en colaboración con los profesores, decidió aplicar este mismo sistema en el centro y así sacar más partido a las clases, como hacía con los entrenamientos. Para ello, dieron la vuelta al método tradicional de trabajo y aplicaron la flipped classroom: los alumnos estudiarían las lecciones en casa y en el aula el profesor trabajaría con ellos de forma práctica y cercana, con trabajos, tareas y ejercicios. Al realizar el análisis, la profundización y la comprensión de los conceptos en clase, el alumno tenía el apoyo directo de su profesor ante cualquier problema. Probaron primero con un aula y, al ver los buenos resultados, se lanzaron a dar la vuelta a toda la escuela y crear una flipped school. “Cuadruplicamos el tiempo que los alumnos pasaban trabajando con sus profesores”, explica Green. Esa fue la clave del éxito.

 

UNA TRANSFORMACIÓN SENCILLA Y EFICAZ

 

Aplicar la flipped classroom no es una tarea demasiado compleja, ni que requiera grandes esfuerzos por ninguna de las partes implicadas. Básicamente, para poner en práctica su plan, Greg Green y su equipo de profesores contaron con tres herramientas TIC principales:

 

Un software de captura de pantalla y video. En su caso, utilizan Camtasia, una solución de TechSmith que permite grabar la pantalla del ordenador pero también añadir videos de una cámara, fotos y audio. Con este programa los docentes elaboran las lecciones y explicaciones y las ponen a disposición de sus alumnos en Internet para que las vean en casa antes de afrontar el tema en el aula. Este software les permite además compartir los materiales con otros profesores o con un docente que tiene que sustituir en una clase, por ejemplo, y que de este modo tiene ya la base de trabajo, el enfoque y el contenido teórico. Los videos elaborados por los docentes, como este sobre la concordancia verbal en inglés, se completan con otros ya disponibles online que el profesor añade como información complementaria, desde charlas TED hasta documentales o reportajes.

 

Tabletas y monitores interactivos que funcionan como una pizarra digital. Cuadernos y folios siguen siendo parte esencial del día a día en clase, para redactar trabajos, tomar notas o hacer ejercicios. Pero las tabletas y monitores permiten a profesores y alumnos disfrutar de una experiencia educativa mucho más cómoda e interactiva. Por ejemplo, cada estudiante puede seguir en su tableta los pasos de una explicación del profesor, documentarse, consultar materiales relacionados, etc.

 

Ordenadores. Además de trabajar con ellos en el aula, se dio a los alumnos la posibilidad de utilizarlos fuera del horario escolar en el caso de que no tuvieran su propio ordenador en casa. De este modo se evitaban brechas digitales entre unos y otros estudiantes, se apoyaba el uso de las TIC y se mejoraba la destreza en el manejo de las nuevas tecnologías. En muchos casos los alumnos descargaban los videos en sus teléfonos móviles y podían verlos tantas veces como fuera necesario, en el viaje en autobús hasta casa o en sus ratos libres.

 

UNA EXPERIENCIA BENEFICIOSA PARA TODOS

 

La experiencia de Clintondale ha resultado positiva desde todos los ángulos. Desde el punto de vista académico, se ha reducido de forma drástica el porcentaje de suspensos: en Inglés se ha pasado de un 52% a un 19%; en Matemáticas, de un 44% a un 13%; en Ciencias, de un 44% a un 19% y en Sociales, de un 28% a un 9%. Y no solo las notas se han visto beneficiadas por el nuevo sistema: los problemas de disciplina se han reducido en un 66 por ciento.

 

Los números sorprenden pero, además, profesores y alumnos coinciden en que con esta metodología se enseña y se aprende mejor. “Ahora en mis clases trabajo con todos mis alumnos, de uno en uno”, explica Rob Townsend, profesor del centro. “Veo sus problemas individuales, su frustración, y puedo ayudarles a superar el paso uno para que puedan avanzar y dar los siguientes por sí mismos”. “Eso es lo que consigue la flipped classroom: lleva al profesor hasta el alumno”, apunta Andy Scheel, otro de los docentes. Y Jeffrey Brown va todavía más allá: “Después de dar clases durante 20 años pensaba que sabía qué lecciones o temas resultaban más difíciles a mis alumnos; pero con este nuevo sistema he descubierto problemas y carencias de las que no era consciente”.

 

En cuanto a los estudiantes, explican que antes, con el sistema tradicional, trataban de hacer las tareas en casa y no eran capaces de resolverlas, ni sus padres sabían en muchos casos cómo ayudarles. Sin embargo, al trabajar en clase reciben ayuda personalizada, pueden preguntar dudas y colaborar para solucionar un problema o responder a una cuestión compleja. En algunos casos la implicación de los estudiantes ha sido tal que se han lanzado a trabajar de forma colaborativa también desde casa, a través de Google Groups. Como apunta el director, la motivación es mucho mayor y se elimina la frustración y la falta de interés que muchas veces surge de la simple incapacidad para comprender.

 

“Realmente creo que este modelo tiene el potencial necesario para redefinir la forma en la que educamos y transmitimos el conocimiento”, explica Greg Green. “Ofrece a los profesores un sistema interactivo y motivador que facilita el aprendizaje, un método mucho mejor que la simple transmisión de información a través de una lección magistral. Además, da a los estudiantes la posibilidad de procesar el contenido en clase, unidos e implicados, como grupo”.

 

 

Articulo  tomado : http://www.aulaplaneta.com/2015/03/26/educacion-y-tic/clintondale-high-school-la-primera-escuela-en-poner-todas-sus-clases-del-reves-con-la-flipped-classroom/